Nube y Fuego

por | junio 3, 2015

Nube y Fuego

por Enrique Monterroza

“En ningún momento Dios los dejó solos. De día los guiaba mediante una nube en forma de columna, y de noche les alumbraba el camino con una columna de fuego”.

Éxodo 13:21-22 (Traducción en lenguaje actual)

Es increíble la forma de actuar de Dios, al leer la forma de cómo cuido al pueblo de Israel en el desierto, no puedo dejar de pensar en un Dios brillante, amoroso y sobre todo cuidadoso de los suyos.

Sobrevivir cuarenta años en el desierto humanamente era imposible, debido al sol del día y al frio de la noche. Pero Dios hace que lo imposible se haga posible, gracias a su infinita creatividad.

Por un momento traslademos nuestra mente a ese episodio bíblico en el cual Dios cuidaba a su pueblo de día por medio de una nube en forma de columna. ¿Te puedes imaginar una nube cubriendo aproximadamente a unos cinco millones de personas?, era una nube larguísima, por eso la Biblia la describe como “una columna”.

La nube simbolizaba “PROTECCION”, era esa nube en forma de columna quien los protegía del terrible sol que alumbra el desierto. ¿Imagínate andar en un desierto con una nube que te da sombra?, era algo brillante, un milagro en toda la extensión de la palabra. Me imagino que era asombroso ver ese maravilloso espectáculo de Dios. Esa nube era un símbolo de que Dios estaba con ellos, nadie podía dudar de la presencia de Dios y si lo hacía, bastaba con ver hacia el cielo y darse cuenta que esa nube que los protegía durante años del sol, era Dios mismo cubriéndolos.

Y es que lastimosamente a veces podemos ver claramente la protección que Dios tiene para nosotros y aun así muchas renegamos en contra de Él. A veces pareciera que nos acostumbramos a “la nube” y se nos olvida que lo que ella simboliza.

¿Cuántas veces has renegado de la protección de Dios?, cuando si tan solo dirigieras tu vista al cielo podrías ver esa nube que ha estado contigo protegiéndote durante meses o años.

Al leer la historia del pueblo de Israel en el desierto, podemos ver su actitud negativa y hasta rebelde de actuar. Y es que a veces se nos olvida que esa sombra que nos cubre del sol, es la protección de Dios sobre nuestra vida.

Pero no solo era una nube que los cubría del sol por el día, sino que también existía una columna de fuego por las noches, que se encargaba de cuidarlos y evitar que el frio del desierto los matara por la noche.

Por un momento imaginémonos ese panorama bellísimo, algo sobrenatural, al mejor estilo de Dios. Salir por las noches, sentarse y disfrutar del calor que la columna de fuego les permitía tener sin lugar a dudas era un privilegio. Mirar el cielo por las noches tendría que haber sido suficiente para seguir creyendo de que Dios estaba con ellos.

Me imagino los hijos de los israelitas que nacieron en el desierto, para ellos tuvo que haber sido normal ver una enorme nube en el día y una columna enorme de fuego por la noche.

¿Cuántas veces Dios nos ha dado el calor que necesitamos en momentos de frentes fríos?, quizá cuando las cosas no van como queríamos, quizá cuando sentimos que todo el mundo nos ha abandonado, Dios siempre ha estado allí como una columna de fuego haciéndonos el momento mas placentero, calentándonos del fuerte frio que muchas veces nos azota y sobre todo, teniendo cuidado de nosotros.

Ver este panorama y sobre todo reflexionar en ello, me lleva a pensar de que pese a que muchas veces nos encontramos en los desiertos de la vida, tenemos que estar seguros que Dios está siempre con nosotros, quizá cubriéndonos del sol o quizá protegiéndonos del frio, lo cierto es que Él no nos deja nunca y sus señales siempre estarán frente a nuestros ojos.

Quizá es hora que por un momento dejes de ver los problemas que tienes a tu alrededor y comiences a ver la forma tan creativa de cómo Dios te ha estado protegiendo y cuidando todo este tiempo. Pueda que estas acostumbrado a su protección y ya no la valoras como tal, sino que aún y con todo lo que Dios ha hecho en tu vida, aún tienes el valor de quejarte.

Hoy quiero motivarte a que dejes la queja a un lado, a que dejes el mal humor y sobre todo a que dejes aquella actitud defensiva y exigente que ningún provecho te traerá.

¿Por qué no vez al cielo cómo esa protección y cuidado ha estado contigo?, ¿Por qué no te das cuenta que su protección es suficiente para ti?, Su fidelidad es maravillosa para con tu vida y aun cuando en muchas ocasiones no has querido reconocerlo, Él ha estado allí cuidándote, protegiéndote, actuando de formas maravillosas sobre tu vida.

Has un alto en tu vida este día, apártate de todo afán y ve a tu lugar preferido, a ese lugar en donde solo estarán tu y el Señor y agradécele por todo lo que Él ha hecho, por cómo Él ha estado contigo aún en esos desiertos que puedas estar pasando, cómo su protección no te ha dejado y no te dejará.

Hoy es el día ideal para reconocer su protección y cuidado, su nube y su fuego sobre nuestra vida.

¡Gracias Señor por tu protección y cuidado!

Escrito el 22 de Agosto de 2011

Escrito para www.enriquemonterroza.comwww.devocionaldiario.comwww.destellodesugloria.org

5 pensamientos en “Nube y Fuego

  1. Christian

    Gracias hermano Dios esta hablandome por medio de usted y sé q debo confiar en él.Bendiciones

  2. JOSE LUIS GONZALEZ

    bendiciones hermano enrique en este precioso dia,gracias señor por tu proteccion tan maravillosa que nos das cada dia solo que a veces se nos olvida o no alcanzamos a verla con nuestros ojos carnales gracias señor por tu grande misericordia,amen dios los bendiga a todos.

  3. gilberto meza

    gracias hno, por compartir estos renglones, donde debemos de reconocer que DIOS. tiene el control aunque estemos pasando por un gran desierto, tenemos que confiar, y recordar de donde EL. nos saco DIOS siga derramando bendición en su vida

  4. Ivania

    Muy interesante la reflexion que me envio en este dia es muy sabia y creo que fue una repuesta a este dia que anduve en el desierto. pero vi esa proteccion que usted dice dia nube noche fuego .Gracias Senor porque nunca nos has abandonado a mis hijos ni a mi.

  5. Ignacio Zelada

    Bendiciones hermano Enrique, y gracias por recordarnos que nuestro padre, nos guarda de día y de noche.

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