Zaqueo

por | agosto 4, 2016

Zaqueo

Un hombre despreciado por muchos, pero importante para Dios

por Enrique Monterroza

Enrique-Zaqueo

“Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico. Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud. Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí.”

Lucas 19:1-4 (Nueva Traducción Viviente)

Así comienza la historia de Zaqueo, aquel hombre de poca estatura, recaudador de impuestos (Que en ese entonces era visto como una traición a su mismo pueblo), de mala fama (por hacerse rico aprovechándose de los pobres), pero con un anhelo de conocer a Jesús de cerca.

Me llama la atención de que ese hombre despreciado por la mayoría quisiera ver a Jesús e ingeniárselas para lograrlo: “Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo! —le dijo—, ¡baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama».” Lucas 19:5-7 (Nueva Traducción Viviente). Zaqueo obtuvo un gran premio que no esperaba pero que en lo planes de Dios estaba escrito.

A veces nosotros no alcanzamos a entender que Jesús no vino por los que se creen buenos, sino porque lo que necesitan de Dios y Zaqueo era un hombre necesitado de Dios. Aquel hombrecito despreciado por todos ahora se convertía en el anfitrión de Jesucristo el Hijo de Dios. La gente murmuraba por la decisión de Jesús de ir a la casa de ese hombre de “mala fama”, pero ¿A Jesús le importaría realmente esa murmuración o disgustos?, ¡Claro que no!, considero que si nosotros pudiéramos ver a Jesús caminar por nuestras calles y tomar decisiones como estás también lo criticaríamos, pero eso es lo que me impacta de Jesús, que hacia lo contrario a lo que los “religiosos” pensaran y no tenia reparo en llevarlo a cabo sin importarle lo que los otros pensaran.

¿Qué tenia Zaqueo que cualquier a de nosotros no tuviera?, ¿O que lo hacia más especial a tal punto que Jesús al verlo le pidió ir a su casa?, pues atributos especiales y buenos quizá no tenía, pero si existía en su corazón un anhelo por conocerlo y Jesús al ver su esfuerzo por conocerlo entendió que era un terreno fértil que podría sembrar y labrar.

Lo que Jesús anda buscando no es gente que se crea perfecta o mejor que los demás, lo que Jesús busca es gente con un corazón humilde y que este dispuesta a hacer cualquier cosa por conocerlo, porque esa gente es la que vale la pena visitar y entrar en “su casa”. Jesús conocía el corazón de ese hombre, a pesar de ser despreciado por su pueblo Jesús sabia que ese hombre podía ser transformado y su visita lo lograría.

Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: —Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. Jesús respondió: —La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham.” Lucas 19:8-9 (Nueva Traducción Viviente)

Lo que comenzó como una murmura y descontento, se convirtió en una acción que valió la salvación para un hombre. Y es que a veces no entenderemos las formas de actuar de Dios, quizá vamos a murmurar o no nos va a gustar, pero al final Él siempre tiene un propósito y su propósito se cumple y es perfecto.

Si Jesús no hubiese pasado a la casa de ese hombre posiblemente nunca hubiera sido transformado, me imagino que para Zaqueo fue un impacto tremendo darse cuenta que alguien tan importante como Jesús no lo despreciaba sino que lo apreciaba y esa acción lo llevo a darse cuenta que debía cambiar su forma de vivir. ¡Ese es el verdadero cambio!

El verdadero cambio no proviene de una obligación o de imponer ciertas normas o reglas, el verdadero cambio solo puede suceder al darnos cuenta del amor de Dios sobre nosotros y ese amor nos lleva a dejar que Jesús cambie nuestra vida.

¿A quienes estás despreciado?, ¿Cuáles son esas personas que crees que nunca van a cambiar?, ¿Quién es esa persona que desprecias y que lo das por perdido?, ¿Hay algo difícil para Dios?, ¿Hay alguien que sea inalcanzable para Él?

Hoy te invito a mostrar amor por aquellos que son despreciados por las multitudes, hoy te invito a mostrar compasión por esas personas que lo único que necesitan es a alguien que crea en ellos y les demuestre el amor que Dios tiene para ellos.

Si cada uno de nosotros actuara con amor y compasión por los perdidos, ahora habrían menos personas sin un sentido de vida, ahora habrían más personas apasionadas por Jesús porque el amor de Dios reflejado en ti o en mi puede llevar a transformar los corazones más duros.

¿Cómo es tu comportamiento hacia los necesitados de Dios?

¡Es hora de ir y demostrar el amor que Dios tuvo por ti a otra persona, porque ellos para Dios son importantes!

Escrito el 24 de Septiembre de 2013

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

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