Cierra tus ojos y ¡Disfruta!

por | marzo 8, 2015

Cierra tus ojos y ¡Disfruta!

por Enrique Monterroza

Cerrar los ojos y disfrutar de su presencia es algo que no se nos tiene que olvidar, es nuestro alimento diario, es lo que nos renueva y nos hace fuertes.

Esta mañana mientras tenía un momento de intimidad con el Señor, cerré mis ojos, no pronuncie ninguna palabra, quede en silencio un momento y simplemente disfrute de su presencia, pude sentirlo, puede experimentarlo, y a la vez Dios me recordó que esa presencia hermosa que sentí en ese momento, está disponible para mi vida y la tuya todos los días.

Dejar a un lado todo pensamiento que nos agota, olvidarse por un momento de todo lo que nos rodea y simplemente disfrutar de su presencia es lo que a diario tendríamos que hacer.

Sentir como te abraza, sentir como su hermoso Espíritu Santo fluye con libertad en tu vida, sentir como te renuevas en su presencia es algo único, es algo que necesitamos, es algo que tú necesitas este día.

Por un momento ve a un lugar a solas, cierra tus ojos, no digas absolutamente nada y permite que esta vez sea Él quien hable, quien te ministre, no necesitas hacer nada más.

A veces no disfrutamos de su presencia porque estamos más preocupados en pedir que en sentirlo a Él. A veces pensamos que con gritar Dios nos va a oír más rápido o por decir cientos de palabras obtendremos una fresca presencia de su Santo Espíritu, pero a veces simplemente necesitamos callar, cerrar nuestra boca, cerrar nuestros ojos, levantar nuestras manos y dejar que Él tome la iniciativa.

No necesitas gritar para que Él te escuche, no necesitas saltar o hacer movimientos exagerados como para poder captar su atención, solo necesitas disponer tu corazón, pero sobre todo, disfrutar de su presencia a conciencia.

Estoy seguro que tú necesitas disfrutar de su presencia, quizá ha pasado varios días sin que sientas aquella hermosa presencia que te hacia llorar, que te hacia estremecer tu cuerpo, aquella linda y hermosa presencia de la cual no querías despegarte, tú necesitas ese momento con Dios.

Estas cansado(a), quisieras ver más resultados en lo que haces, quisieras que todas tus oraciones fueran contestadas, quisieras ver cambios, pero no veas absolutamente nada.

Para comenzar a ver resultados, tienes que comenzar con tener encuentros reales y especiales con Dios, esos encuentros en donde no existe petición alguna, en donde no hay reclamos, en donde no hay exigencias ni preguntas, esos encuentros en donde lo único que Dios quiere de ti es un corazón dispuesto, en donde no necesitas decir nada como para que Dios fluya libremente en tu vida, en donde no necesitas hacer mas nada que callar en su presencia para que Él tome la iniciativa y tenga contigo un encuentro inolvidable.

Ve hoy, ve y cierra la puerta de ese lugar, ponte en pie o arrodíllate, doblega tu voluntad y por muy difícil que sea, hoy no pidas nada, no reclames nada, simplemente cierra tus ojos, cierra tu boca y deja que Dios haga lo que ha querido hacer en tu vida desde hace días, esto es: “¡Encontrarse contigo!”.

¡Cierra tus ojos y Disfruta!

“Calla en presencia de Dios, y espera paciente a que actúe…”

Salmos 37:7a (Traducción en lenguaje actual)

Escrito el 20 de Septiembre de 2011

Para www.enriquemonterroza.comwww.devocionaldiario.comwww.destellodesugloria.org

7 pensamientos en “Cierra tus ojos y ¡Disfruta!

  1. Maria Isabel

    SIMPLEMENTE MARAVILLOSOOOOOOOOO! es increíble ver como Dios nos habla a través de diferentes “cosas” en el día a día…y este Devocional es una muestra tan clara que me eriza la piel de pensar..GLORIA A DIOS POR HABERLO MINISTRADO TAN EXTRAORDINARIAMENTE AL MOMENTO DE ESCRIBIR ESTO! JESÚS EN TI CONFÍO!

  2. Mary

    Que hermoso es entender que Dios nunca cambia y desea que dispongamos nuestro corazón a EL día a día, estar en su presencia sin importar circunstancias o motivos…Linda reflexión…Bendiciones…

  3. Daniela

    gracias hermano, por este mensaje especial, que Dios lo bendiga.

  4. Marcela Costilla Díaz

    Hermosa es su presencia y su santidad, somos ricos en Cristo Jesús. Amen

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